El detenido de 23 años llevaba a cabo un modus operandi por el que consiguió pasar desapercibido durante un año y medio. Se dedicaba a comprar odenadores por todo el país a los que les retiraba parte de sus componentes para luego venderlos y después, una vez montados devolvía los ordenadores con cualquier escusa. Repitió este proceso en 1.000 tiendas y, de esta manera, consiguió estafar más de un millón de dólares.