Según los muestreos realizados en 2017 y 2018, en el caso de Sabiñánigo los niveles de toxicidad no sobrepasan los límites legales para las aguas superficiales, pero existe una elevada concentración de lindano en la madera de los árboles que crecen en ese entorno.
La organización enviará este informe al Ministerio de Transición Ecológica y al Gobierno aragonés, entre otras instituciones, exigiendo que habiliten todos los medios necesarios para eliminar esa sustancia tóxica del territorio.