El acusado, de nacionalidad rumana, que ha declarado con ayuda de una intérprete, ha manifestado que no conoce personalmente a la víctima y que nunca estuvo en Manzanares. Dice que siempre ha estado viviendo en la zona de Valencia trabajando en labores agrícolas. Asegura que si hubiera cometido los delitos de los que se le acusa, los reconocería y asumiría el mayor castigo, pero que él solo vino a España para trabajar y no para robar ni para atacar a mujeres.
El hombre desconoce por qué se encontró ADN suyo en la vagina de la mujer. Por su parte, la víctima ha declarado detrás de un biombo y, entre nervios y lágrimas, ha relatado lo que sucedió. Caminaba por la calle Prensa de Manzanares y se encontró con el acusado. Este se le acercó a la cara para besarla. Después la cogió de un brazo y la arrastró hasta un descampado donde la golpeó varias veces. Era de madrugada y no había nadie por la zona. Ella intentaba gritar pero el hombre le tapaba la boca. Pensaba que le iba a matar.
La víctima no se acuerda si fue penetrada por el acusado que le quitó varias prendas, como el pantalón y la ropa interior. Asegura que el hombre restregaba su cuerpo sobre el suyo y que todo fue muy humillante y se sintió como una colilla tirada.
Mañana se celebrará la segunda sesión de la vista oral y se espera que ya quede visto para sentencia.