EL BLOG DEL LECTOR

Especial novela negra

La novela negra ha sido el eje de nuestro programa de esta semana junto con Jane Austen. El encuentro de novela negra de Barcelona, un viaje por España a lomos de novelas policiacas, la celebración del bicentenario de Orgullo y prejuicio y el comentario sobre La marca del meridiano, de Lorenzo Silva, son nuestras principales propuestas de hoy.

ondacero.es

Barcelona | 30.01.2013 17:29

Libros recomendados en el blog del lector 30/01/2013
Libros recomendados en el blog del lector 30/01/2013 | MGF/ ondacero.es

BCNegra 2013

El próximo viernes se inaugura BCNegra 2013, la semana de literatura negra de Barcelona, una de las más importantes de Europa por el número y la calidad de los autores que pasan por la ciudad. Este año, pese a las ausencias norteamericanas por cuestiones presupuestarias, hay un muy buen cartel gracias a la magnífica nómina de autores europeos.

La próxima semana habrá charlas cada día, a partir de las 16 h., y un fin de fiesta, el sábado día 9 de febrero, que aconsejo a los que vivan en la ciudad o puedan visitarla. A las 13 h., en la librería Negra y Criminal, calle de la Sal, habrá mejillones y vino para escritores y lectores. Los autores del género suelen ser, en general, gente accesible y muy dada a intercambiar opiniones con sus lectores. Un lujo.

Desde aquí puede acceder al programa completo.

El Premio Pepe Carvalho, el acto institucional más importante del Encuentro, es este año para una escritora sueca mítica: Maj Sjöwall. Con su marido, Peer Wajhlöö, revolucionaron la novela negra europea en los años 60, creando el prototipo de policía contemporáneo, el inspector Martin Beck.

RBA está reeditando todas sus novelas. Si les apetece divertirse, reflexionar y viajar por el tiempo para descubrir una Suecia –y una Europa– bastante distinta a la actual, les aconsejo la primera de la serie, Roseanna, en la que se presentan todos los personajes.

Vuelta a España con novela negra

Seguimos con novela de corte policial.

Hace unos días hablábamos de tendencias literarias y comentábamos el peso de la narrativa española en 2012. Un peso que se deja notar también en el género.

De entrada, y tras la invasión escandinava, se ha producido una mayor dispersión geográfica. Hay muy buenas novelas francesas, alemanas e italianas que hemos comentado en el programa.

También ha aumentado la presencia española.

En general, la ficción nacional está ganado terreno. En televisión, por ejemplo, las series españolas han derrotado a las norteamericanas en los índices de audiencia, incluyendo a los otrora invencibles forenses de CSI. En libros, la cosa no ha llegado aún tan lejos pero la irrupción de detectives y policías patrios es notable.

El Premio Planeta, siempre atento a los cambios de tendencias del mercado, galardonó en 2012 a Lorenzo Silva y La marca del meridiano, que comentaré en el último bloque de esta entrada.

Barcelona, sobre todo, y Madrid han sido los escenarios fundamentales de la novela negra española. Sin embargo, en los últimos años ha crecido el número de historias situadas en prácticamente todas las grandes ciudades del país y zonas turísticas -que dan para mucho-.

Una de las razones del éxito es la proximidad temática. Las novelas españolas hablan sobre la corrupción política, la especulación inmobiliaria, la trata de blancas, las mafias internacionales, el narcotráfico o las consecuencias de la crisis económica. Y, además, lo hacen con buenas estructuras y personajes. A los clásicos detectives privados, policías, guardias civiles y periodistas se han sumado mossos d’esquadra, ertzainas y policías forales navarros.

Les propongo un viaje por buena parte de nuestra geografía en compañía de novedades literarias y de lanzamientos recientes.

El guardián invisble, de Dolores Redondo (Destino), presenta a la inspectora de la Policía Foral de Navarra Amaia Salazar. Tiene como escenario el valle del Baztán y su trama arranca con el triple asesinato de tres adolescentes. Puede ser una de las grandes sorpresas del año.

En el País Vasco, 19 cámaras, de Jon Arretxe (Erein), es una atípica historia protagonizada por un inmigrante ilegal africano que vive en Bilbao, vidente por razones económicas y detective accidental.

El crítico literario y escritor José Maria Guelbenzu ha publicado ya seis novelas protagonizadas por la juez de instrucción Mariana de Marco, destinada a una importante población de Cantabria. La última es Muerte en primera clase (Planeta), en cuya trama se unen líos familiares e intereses financieros.

Galicia da para mucho. Manuel Rivas abordó el tema de las redes de contrabando reconvertidas al narcotráfico en Todo es silencio (Alfaguara). Por su parte, el melancólico inspector Leo Caldas, creado por Domingo Villar, se ha convertido en un referente internacional. Su tercera aventura, Cruces de piedra, se publicará este año. Si no lo conocen, no se pierdan Ojos de agua y La playa de los ahogados, ambas en Siruela.

La cuota castellana la pone César Pérez Gellida con Memento mori (Suma). El inspector de policía del Grupo de Homicidios de Valladolid, Ramiro Sancho, se enfrenta a la investigación de una serie de asesinatos rituales en los que el criminal deja poemas como firma.

Canal Plus emite Falcón, una serie basada en las novelas del escritor inglés Robert Wilson, cuyo protagonista es el inspector de homicidios de Sevilla Javier Falcón. RBA ha publicado ya las cuatro entregas de la serie. El ciego de Sevilla fue la primera.

Miguel Mena viaja hasta el Mundial de Fútbol de 1982, en Málaga. ETA, delincuencia de poca monta y política se citan en Todas las miradas del mundo, que este mes edita Suma de Letras.

¿Y qué decir de Valencia? Ferran Torrent es un veterano de la literatura de género. Su detective Toni Butxana ha dado tardes de gloria. Especies protegidas (Destino) no es su última novela publicada en castellano pero el retrato que ofrece de la política y la sociedad valencianas -a propósito de un empresario empeñado en convertirse en alcalde- es demoledor y muy actual. Agustín Santos enmarca La sombra oculta (Calabria) en el lento declive de la economía de los cítricos, víctima de los pelotazos inmobiliarios. Su personaje principal es el comisario Justo Boyero, cuya tercera aventura, El círculo octavo, saldrá a lo largo de este año.

En Canarias destacan tres escritores con tres registros muy distintos. Alrevés publicará en febrero La estrategia del pequinés, de Alexis Ravelo; el blanqueo de capitales y el narcotráfico son sus ejes. El más internacional de los autores negros de las islas, José Luis Correa, aborda en Nuestra Señora de la Luna (Alba) el robo y tráfico de arte sacro. Antonio Lozano escarba en las relaciones entre la oligarquía tradicional y las nuevas mafias en La sombra del minotauro (Almuzara).

Sobre Jane Austen y la edición de clásicos

El pasado lunes, día 28 de enero, se celebró el bicentenario de una novela que es más que clásica: Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. No para de editarse y siempre está de moda.

De esa novela suelen reimprimirse ediciones antiguas y, de vez en cuando, aparecen nuevas traducciones para alegrarnos la vida. Destaca la de Marta Salís para Alba editorial; también es interesante la de José Luis López Muñoz, Premio Nacional de Traducción, para Alianza Editorial.

Jane Austen tenía 20 años cuando la escribió y tardó más de una década en publicarla. Una curiosidad para los amantes de Austen: la gran P. D. James ha escrito una continuación en clave policial titulada La muerte llega a Pemberley (ediciones B); no es de lo mejor de su producción pero es muy entretenida.

Bicentenarios aparte, la publicación de clásicos sigue siendo una buena fuente de ingresos para las editoriales ya que se ahorran una buena parte del coste, los emolumentos del escritor.

En general, en Europa las obras pasan a dominio público a los 70 años de la muerte del autor. Hay una excepción en España: las obras de escritores muertos antes de 1987 están sujetas a la vieja ley de 1879, que alarga ese periodo hasta los 80 años.

El año pasado, por ejemplo, quedaron libres los derechos de James Joyce y Virginia Woolf y, este, los de Robert Musil, Stefan Zweig e Irène Némirovsky. El año próximo se liberan los de Konstantinos Kavafis. En 2016 vencen los de García Lorca, Valle-Inclán y Miguel de Unamuno, fallecidos en 1936.

Pero, ojito, en las obras de autores extranjeros, solamente se liberan las versiones originales. Las traducciones también tienen derechos por esos mismos periodos de 70 u 80 años, según los casos.

Así, muchas de las traducciones que encontramos en libros de marca blanca, las típicas gangas que suelen aparecer en grandes superficies y en algunas librerías de lance, tienen un siglo, suelen estar desfasadas y, salvo excepciones, no pueden compararse a las traducciones actuales. De ahí que algunos lectores, que se han puesto en contacto con nuestro programa, hayan echado pestes de buenos libros: han leído versiones muy anticuadas cuando no malas de solemnidad –el tema de la fidelidad estilística no se tenía muy en cuenta hace cien años–.

Sobre este tema he redactado una entrada en la revista digital Zoomnews en la que amplío los datos y aclaro algunas cosillas más.

La marca del meridiano

Vaya por delante, primero, que me gusta mucho la novela policiaca y, segundo, que me lo he pasado muy bien con la serie de los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro a la que pertenece La marca del meridiano, su sexta entrega y Premio Planeta 2012.

A lo largo de los últimos quince años, Lorenzo Silva ha retratado con ellas la cara B de nuestro país, desde que, en 1998, apareciera El lejano país de los estanques (Destino).

Dentro de unas décadas, quien quiera conocer lo que se cocía en la España del llamado milagro económico y su caída posterior deberá leerlo. Por sus páginas han pasado desde la corrupción y la especulación inmobiliaria hasta la televisión basura. Silva es un observador atento de la realidad y sabe trasladar sus cuitas al lector.

La marca del meridiano (Planeta) tiene su sello, es entretenida... pero se me ha hecho larga a pesar de que vuelve a tocar temas de interés. Contiene, creo, excesivas disgresiones, asuntos que escapan al argumento, desde las referencias a música y literatura hasta la afición al fútbol del hijo del protagonista. En general –no lo digo sólo por esta novela– es muy difícil encontrar el equilibrio entre el argumento principal y las cuestiones que dan empaque y mayor volumen a los personajes.

En cuanto a los temas que desfilan por el libro, encontramos referencias al soberanismo de Mas, a la tregua de ETA, a distintas corrupciones –político-económica y policial– y a la crisis económica.

La trama se sitúa entre Madrid y Barcelona, capitales unidas por una autopista, la A 2, sobre la que se yergue un monumento que señala el meridiano de Greenwich –en Aragón– al que hace referencia el título y que aparece, simbólicamente, como una frontera entre distintas concepciones del Estado, de la política e, incluso, de la forma de entender la vida.

La novela arranca con la aparición, colgado en un puente, del cadáver de un antiguo guardia civil que ha sido asesinado. Fue amigo y mentor de Rubén Bevilacqua, brigada del Cuerpo, narrador y protagonista.

La investigación del caso, además del viaje físico entre Madrid y Barcelona –con parada en Logroño– obliga a Bevilacqua a un viaje por el tiempo hacia sus sentimientos y sus rincones oscuros. Esa inmersión en las sombras de su personalidad es lo mejor de la novela, junto con algunas de las escenas finales del libro.

Verano en English Creek

Una de las recomendaciones que más alegrías me ha dado, por los correos que he recibido, ha sido Una temporada para silbar, de Ivan Doig (libros del Asteroide). Esta semana ha llegado a las librerías otra de sus novelas, Verano en English Creek, con la misma editorial. La estoy leyendo. Me está gustando. La comentaré en unos días.