El número dos del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha avisado hoy de la elevada incertidumbre a la que se enfrenta el mundo con el cambio de administración en Estados Unidos. Entrar en una guerra comercial sería más negativo para el crecimiento que para la inflación, según los cálculos que ya hace el supervisor europeo. “Una subida de aranceles generalizada sería un shock de oferta de una intensidad sin precedentes que resultaría muy negativo para la economía mundial” advierte De Guindos.
Durante el VI Encuentro Económico-Asegurador, organizado por Mutualidad de Abogados de España, De Guindos ha advertido también de un cambio de paradigma con la implementación de las políticas económicas en el mundo y sus efectos a nivel global.
Pero además de los aranceles, existen más riesgos en el horizonte, apunta también el número dos del BCE a la desregulación que afecta a los bancos, los criptoactivos y cuestiones migratorias y fiscales. “La inmigración tiene una aportación importante al crecimiento de Estados Unidos, y si ahora se implementan políticas que van en sentido contrario, tendremos que analizar su impacto y cual es ideológicamente el reflejo en Europa”.
La vivienda el principal cuello de botella de la economía española
De Guindos recomienda reconsiderar la normativa de los últimos años para ver cuáles han sido los impactos reales, al margen de ideológicas, ya que “de buenas intenciones a veces el camino al infierno está lleno”.
Hay que abordar, apunta, un problema en el que toca ajustar una oferta escasa y una demanda disparada por el aumento de población y que afecta especialmente a los jóvenes. Seria, además, conveniente lograr un acuerdo entre administraciones, para conseguir unos precios de compra y alquiler más asequibles.
El número dos del BCE confía en que las condiciones de financiación continúen suavizándose, con las bajadas de tipos de interés y que se reflejen con rapidez en las hipotecas.
El precio del dinero continuará a la baja
Confía De Guindos en que la inflación continuará desacelerándose este año hasta aproximarse al objetivo de estabilidad del 2%. “Aún no sabemos cuál será el punto y final, pero creemos que tendrá una trayectoria similar a la de los últimos meses, de reducción”. Aun así, habrá que ir decidiéndolo “reunión a reunión” y cualquier desviación obligaría a tomar otras decisiones.