Familiares de las 150 víctimas mortales y autoridades de Francia, España y Alemania participan en la conmemoración del décimo aniversario de la tragedia del avión de la aerolínea alemana Germanwings que fue estrellado voluntariamente por su copiloto en los Alpes franceses. De las 150 víctimas, 50 eran españolas.
A las 10.41 horas del 24 de marzo de 2015, el Airbus A320 de la filial alemana de bajo coste de Lufthansa que había partido de Barcelona rumbo a Düsseldorf se precipitó sin un motivo aparente contra el macizo de los Trois-Évêchés, a unos 100 kilómetros al noroeste de Niza y no muy lejos de la frontera italiana.
Fallecieron los 144 pasajeros -72 alemanes, 51 españoles y el resto de hasta otras 15 nacionalidades diferentes- más los seis miembros de la tripulación, entre ellos el copiloto Andreas Lubitz, un alemán de 27 años con problemas mentales que precipitó el aparato deliberadamente.
La incomprensión y el dolor por la tragedia sigue viva una década más tarde, y las autoridades francesas han decidido organizar un homenaje. Aunque en los años anteriores ya se ha hecho también todos los 24 de marzo, este 2025 la efeméride aporta una carga emocional mayor por los diez años.
Este lunes, la ceremonia comenzará a las 9:15 hora local con un acto en el cementerio de Le Vernet, la pequeña localidad alpina donde están inhumanos los restos de las víctimas no identificadas. Estarán presentes autoridades francesas, españolas y alemanas.
Por parte de España, está previsto que asista el Embajador en Francia, Victorio Redondo Baldrich, mientras el Gobierno francés estará representado por su ministro de Transportes de Francia, Philippe Tabarot.
A las 10.41 horas se vivirá uno de los momentos más emotivos de la cita, con un minuto de silencio para recordar que hace 10 años exactos fallecieron 150 personas por la maniobra suicida de Lubitz.
Entre los que perdieron la vida, había un grupo de estudiantes de secundaria de Alemania que acababan de realizar un viaje de estudios a Barcelona.
"Las familias han insistido particularmente para que esta jornada de los 10 años del desastre se consagre al recogimiento y desean que se preserve su intimidad en toda circunstancia", indicó la delegación del Gobierno del departamento de los de los Alpes de la Alta Provenza.
Por ello, varios de los actos estarán cerrados a la prensa como el del cementerio o el que tendrá lugar dentro de la iglesia de Le Vernet.
La prensa local ha publicado varios testimonios de personas que intervinieron en los primeros momentos de la tragedia hace diez años, entre ellos Pierre Patin, médico teniente-coronel de los servicios de emergencia.
"Los más difícil fue gestionar el dolor de las familias", relató Patin, al diario La Provence.
Se prevé que cerca de 400 allegados de las víctimas estén presentes en Le Vernet, entre ellas la presidenta de la Asociación de Afectados del Vuelo GWI 9525 en los Alpes, la española Lourdes Bonet.
Bonet explicó que al término de la ceremonia, y si el clima lo permite, las familias que lo deseen podrán acercarse a pie al lugar del desastre.
La catástrofe de hace diez años, que conmocionó por la manera en la que se produjo, sirvió para cuestionar los mecanismos internos de las compañías aéreas sobre cómo gestionan la salud mental de sus empleados.
Lubitz, quien antes de estrellar el aparato, llegó a encerrarse en la cabina del piloto para evitar que el resto de tripulación entrase, tenía un historial de depresiones que ocultó a la empresa. Un neurólogo y un psiquiatra le habían dado la baja médica, pero él rompió el documento para seguir volando.
Archivada la parte penal del desastre, siete familias de las víctimas lograron que se aumentase la indemnización tras recurrir a instancias judiciales superiores.
Se estima que la compañía de seguros de Lufthansa reservó casi 300 millones de euros para compensaciones de los allegados. En 2017, había desembolsado al menos 75.000 euros a cada familia de los fallecidos.