ALASKA

Ruta entre naturaleza indómita

En el aniversario de la compra de Alaska a Rusia por parte de Estados Unidos, hacemos una ruta por sus principales destinos, entre montañas nevadas, alces, osos… Una naturaleza salvaje que deja sin aliento.

Mariano López

Madrid |

Alaska. Su nombre, en la lengua de los inuit, significa “tierra grande”. Y lo es. Ocupa más de 1.700.000 kilómetros cuadrados, una extensión equivalente a la suma de la superficie de España, Francia Italia y Alemania, un inmenso territorio apenas poblado: solo tiene 740.000 habitantes. La mayor parte de su geografía está ocupada por elevadas cadenas montañosas. Tanto en la zona boreal, al norte, como en el sur, donde se suceden, en paralelo al mar, las cordilleras que forman la Cadena Costera del Pacífico. Parte del centro del estado, de la región interior, la ocupan altas mesetas y grandes ríos. Entre los que sobresale el Yukón, el río que fue protagonista de la fiebre del oro. Para los viajeros, esta geografía extrema es un reto, una tentación. Una mezcla única de montañas, ríos, diez mil ríos, glaciares, más de cien mil glaciares, paisajes extraordinarios, deshabitados, rutas míticas, y fauna salvaje en libertad, en particular osos y alces. El año pasado, Alaska recibió casi 3,5 millones de turistas. Que visitaron especialmente dos lugares: el Parque Nacional Denali, entre las ciudades de Fairbanks y Anchorage, y la ciudad de Juneau, la capital turística de Alaska, abrazada por glaciares y situada en el interior de uno de los canales que salpican el llamado rabo de la sartén, la estrecha franja que prolonga la costa este de Alaska bajo la frontera de Canadá, que acerca los confines orientales del estado a las proximidades de Vancouver.

Carretera en Fairbanks, Alaska
Carretera en Fairbanks, Alaska | Pexels

Fairbanks, acariciando el Círculo Polar Ártico

Para recorrer, conocer, los principales destinos de Alaska, vamos primero a a Fairbanks, en el interior, y luego descendemos hacia el sur, hasta la costa del golfo de Alaska. Fairbanks, situada casi en el Círculo Polar, es la segunda ciudad más grande de Alaska, tiene 30.000 habitantes. En verano, es un lugar relativamente cálido, con mínimas de 12 grados y máximas de hasta 27- Pero en invierno, registra una temperatura media de 17 grados bajo cero y ha llegado a alcanzar los 54 bajo cero. Es un buen lugar para ver auroras boreales y para iniciar rutas míticas. Es el comienzo oficial de la Panamericana, de la Alaska Highway, que conecta Fairbanks con Dawson Creek, en Canadá. Y de la Parks Highway, la carretera de los Parques, que llega hasta Anchorage y nos deja a las puertas del Parque Nacional Denali.

Fairbanks, destino perfecto para ver auroras boreales
Fairbanks, destino perfecto para ver auroras boreales | Pexels

Parque Nacional Denali, la gran joya de Alaska

El Parque Nacional Denali es el mayor de los ocho grandes parques nacionales de Alaska. Está atravesado por la Cordillera de Alaska, la tercera cordillera más alta del mundo, después del Himalaya y de los Andes, donde se eleva, en la zona central del parque, la montaña más alta de Norteamérica: el pico que los locales llaman Denali, palabra que en lengua de la población autóctona, significa “la grande”, y que mide 6.190 metros. Ha sido rebautizado por el presidente actual, Donald Trump, como McKinley, el nombre que tuvo desde que así lo denominaron los buscadores de oro hasta la administración de Barack Obama, que lo cambió por Denali. Ahora, el pico se llama McKinley y el parque, Denali. Para cambiar el nombre del parque hace falta una ley, no vale con un decreto. La entrada del Parque está junto a la carretera que va de Fairbanks a Anchorage, la Ruta 3, a unas dos horas en coche al sur de Fairbanks y cinco desde Anchorage. Al lado de la entrada está el Centro de Visitantes, y allí comienza una estrecha carretera que corre paralela a la cordillera. Los vehículos particulares solo pueden viajar por esta carretera en sus primeros 25 kilómetros. Luego, la carretera continúa, otros 120 kilómetros, pero para recorrerlos hay que utilizar el servicio de autobuses del parque. Son autobuses turísticos, realizan un recorrido de unas cinco horas, puedes elegir gratuitos o de pago, que son los que llevan un guía, que narra la visita. Dentro del parque no hay albergues ni hoteles, pero sí campings y zonas de acampada. Los campistas reciben en el Centro de Visitantes, un mapa y un recipiente de plástico hermético, resistente, donde se aconseja guardar la comida, la basura, y cualquier artículo que pueda oler y atraer a los osos, como la pasta de dientes. Se recomienda dejarlo a más de 100 metros de la tienda de campaña. Hay varios senderos señalizados, para caminar, explorar el bosque, aunque para senderismo es más apreciado el Parque Estatal Denali, un parque más pequeño, contiguo al Parque Nacional, que está administrado por el estado de Alaska, en el que se permite la circulación de vehículos privados, hay más senderos, más zonas de acampada, buenas vistas a la cordillera y también osos, claro.

El Denali Star Train es otra alternativa para llegar al parque
El Denali Star Train es otra alternativa para llegar al parque | Unsplash

Disfrutando de los osos en libertad

Ver osos en libertad es uno de los grandes atractivos del Parque Nacional Denali y de toda Alaska. Hay muchos lugares en este estado donde es posible ver osos, diferentes tipos de osos: osos pardos, osos negros, osos grizzly. Al suroeste de Anchorage, hay una isla, la isla Kodiak, que destaca por su población de osos pardos gigantes. Se llega en avión, desde Anchorage. Cerca de Juneau está la isla Admiralty, se dice que tiene la mayor densidad de osos pardos del planeta. Se llega en hidroavión, desde Juneau. El mes de julio es el adecuado para ver a los osos pescando salmones, hay muchos lugares donde esto es posible, pero en especial en estas dos islas: Kodiak y Admiralty.

Alaska goza de grandes poblaciones de osos
Alaska goza de grandes poblaciones de osos | Pexels

Anchorage, inmersión en la diversidad étnica de Alaska

Seguimos el viaje hacia el sur, con parada en Anchorage, ya en la costa del Golfo de Alaska. Anchorage es la ciudad más poblada de Alaska, más de 100.000 habitantes. Es el mejor lugar para conocer las tradiciones culturales de todos los grupos étnicos de Alaska, en el Centro del Patrimonio Nativo de Alaska. Al suroeste de esta ciudad, se encuentra la península de Kenai, que tiene en su costa sur, dibujada por fiordos, un parque nacional donde es posible ver glaciares de marea, glaciares que desembocan en el mar.

Alaska Native Heritage Center, Anchorage
Alaska Native Heritage Center, Anchorage | Unsplash

En la otra dirección, al sureste de Anchorage, a un par de horas de avión, se encuentra Juneau, una ciudad inaccesible por tierra, no hay carreteras. Está situada a nivel del mar, en la orilla de un canal del archipiélago Alexander, a los pies de varias montañas coronadas por un gran campo de hielo donde hay alrededor de 30 glaciares. Uno de ellos, el glaciar Mendenhall, que desemboca en un lago, es una de los espectáculos más admirados de este planeta boreal, tesoro natural que es Alaska.

A Juneau sólo puede llegarse por vía aérea
A Juneau sólo puede llegarse por vía aérea | Pexels