LA BRÚJULA

El cuaderno de Chapu: 'El hombre de la casa'

Chapu Apaolaza reflexiona en La Brújula sobre la decisión de Pablo Iglesias de dimitir y ponerse al frente de Podemos para presidir la Comunidad de Madrid.

ondacero.es

Madrid | 15.03.2021 21:54

He apuntado que Johny cogió su fusil y Pablo cogió su tinaja. Intento imaginar las frases que escuchan en su cabeza los hombres y mujeres que toman las decisiones más arrimadas. ¡Arriesgadas! justo antes de tomarlas. El vicepresidente preguntó tinajita, tinajita, “Qué te parece si dejo la vicepresidencia y me largo a Madrid a intentar quitar del poder a Isabel Díaz Ayuso antes de que Pedro Sánchez me dé su pédrica patada” y la tinaja respondió: “A que no”.

Y aquí estamos. Parece que fue ayer cuando Iglesias se hizo una fotografía en la Puerta de Moncloa. Afilaba la mirada. Alejaba los brazos del cuerpo como si pusiera las manos cerca de las cartucheras de salvar a mi Españita del fascismo. Desde entonces le acompaña un eco como de banda sonora de western de Enio Morricone wannabe y coreografía de bailarinas de cancán. Hoy ha cruzado el Manzanares Río grande y ya se escucha su voz diciendo gravemente “Apartaos”.

Da la sensación de que en su partido todo lo tiene que hacer él. Se ve que los demás no saben o no les sale. Él tiene que ser el secretario general. Él tiene que ser el candidato. Él, Él, Él. A veces tiene uno la sensación de que solo queda él. Hay tanto de él en Podemos que solo existe él. Dirige un partido tan horizontal, tan woke, tan femenino y tan sororo y tan tratrá que todas las cosas las tiene que hacer el mismo mozo. Iglesias está atrapado en su propio eco machoalfista, por eso ya puede irse de Moncloa antes de que lo eche Sánchez, que en Madrid se celebra con alivio que ya está aquí el hombre de la casa.