Europa se moviliza por la paz y España permanece inmovilizada. Hoy ha habido una reunión que ha supuesto un despliegue de liderazgo por parte del francés Emmanuel Macron y la confirmación del regreso del Reino Unido. Una reversión del Brexit que ha llevado a Keir Starmer al centro de mando de la respuesta europea al nuevo orden de las potencias.
Han reunido en París a 30 líderes europeos y allí Macron ha anunciado una fuerza militar que vele por el cumplimiento en Ucrania de los acuerdos de paz que se están negociando. En esa fuerza militar estarán presentes "algunos países europeos", sin especificar ni mucho menos. Algunos no estarán porque carecen de la capacidad militar para sumarse y otros porque no tienen consenso político interno para aprobarlo.
Basta apreciar el perfil bajísimo que España ha mantenido en esta cita para comprender dónde se ubica su Gobierno. En realidad no hacía falta que Pedro Sánchez se desplazara siquiera a París para certificar lo que fue obvio en la sesión plenaria de ayer en el Congreso. España carece de un gobierno con atributos ejecutivos y legislativos para poder mantener una posición, la que sea.
Hoy hablaba el jefe de la diplomacia José Manuel Albares en TVE y la verdad es que de sus palabras lo único que se deduce es que no puede explicarse.
Miren, Reino Unido ya ha presentado a su Parlamento las partidas presupuestarias que se verán afectadas por el incremento del gasto militar. Francia ha anunciado la creación de una fuerza para velar por los acuerdos, ¿y España? La táctica del Gobierno español ya la vimos en la sesión plenaria de ayer en el Congreso: llenarlo todo de fonemas, de ruido blanco, de vaguedades, para no concretar absolutamente nada que le comprometa. Porque no puede adquirir ningún compromiso.
Es lo que ocurre en el Comunicado de hoy. Dice La Moncloa que para "mantener la presión sobre Rusia" es esencial seguir apoyando a Ucrania para "fortalecer su posición", "la importancia de mantener la presión sobre Rusia y consolidar un alto el fuego que siente las bases para una paz justa y duradera". ¿Qué significa esto? Nada
Aquí hay una frase prometedora: "Sánchez reafirmó también el compromiso de Europa a contribuir activamente a que, una vez alcanzado el acuerdo, la paz sea permanente". ¿Pero cómo? ¿Mediante la participación de tropas españolas en una fuerza militar europea en Ucrania? Ni rastro.
Todo lo que sea sabe de España hay que ir adivinándolo. Primero, qué es a lo que se compromete. Hoy sabemos, por ejemplo, gracias a Mark Rutte, secretario general de la OTAN, que el compromiso de España de elevar el gasto militar al 2% del PIB no tiene de plazo 2029, sino ¡este verano! Ya verás tú cuando de esto se enteren los socios del Gobierno…
Sánchez siempre ha evitado en público ser tan preciso. Lo que dice es que España alcanzará ese objetivo antes de 2029. Según cuenta El País, el gobierno ha matizado lo dicho por Rutte. La verdad es que es difícil saber qué es lo que quiere este gobierno y más difícil aún saber cómo pretende conseguirlo. Como decía aquel jugador de beisbol Yogi Berra, "hay que tener mucho cuidado si no sabes a dónde vas, porque puedes no llegar".
Hay un artículo muy interesante de José Antonio Zarzalejos hoy en 'El Confidencial'. ¿Hace cuánto que no hablamos de Margarita Robles? El artículo se titula "Margarita Robles (un bluf) y el ministerio fantasma" y dice "en el momento más crítico, Robles ni está ni se le espera, mientras las Fuerzas Armadas pierden efectivos y el CNI está devaluado desde el cese de Paz Esteban. Entre Sánchez y Albares, la ministra de Defensa no cuenta".
Volviendo a la reunión de París, la lección de esta reunión para los españoles es que su Gobierno acude a este tipo de foros sin una posición que pueda mantener, porque como fue perfectamente visible durante el pleno de ayer, carece de una mayoría parlamentaria para hacer absolutamente nada y permanece coaligado con una fuerza, Sumar, que se opone a incrementar el gasto militar. Cuando lo que hoy requiere Ucrania y, así lo especifica Zelenskies, es concreción.
Moscú se "opone contundentemente" a la presencia de soldados de países aliados en Ucrania y dice que esa decisión crearía el riesgo de "una confrontación directa" con la OTAN. La portavoz Maria Zakharova acusa directamente a Londres y París de estar preparando "una intervención militar directa" en Ucrania.
Finalmente ha sido la editorial Anagrama la que ha tomado la decisión. Sin esperar a que la Justicia se pronuncie y sucumbiendo a la presión social y al boicot de las librerías han suspendido indefinidamente la distribución del libro 'El Odio' de Luisgé Martín, el libro en el que José Bretón admite que cometió el asesinato de sus hijos.
La decisión no la tomó la editorial cuando recibió, leyó y editó el manuscrito del libro, sino que lo hizo después de que estallara el escándalo.
Llevamos ya tantos días con el debate que para qué insistir con ello. A estas alturas ustedes ya se habrán formado una opinión de lo que significa que un determinado clima emocional, por desgarrador que sea, pueda paralizar la publicación de un libro.
Ahora bien, el caso adquiere ahora un nuevo significado porque Ruth Ortiz denuncia a Bretón por posible quebrantamiento de condena. La sentencia por asesinato incluía la prohibición de comunicarse con la madre de los niños asesinados. La Fiscalía de Córdoba considera que con lo que ya ha trascendido en los medios de la obra, esa comunicación se ha producido aunque sea de una forma tan indirecta como el contribuir con su testimonio a la escritura de un libro.
