Se me quedaron algunas dudas ayer tras la entrevista que le hiciste a la presidenta Isabel Díaz Ayuso. Aunque resolvió otras. Quedó claro, lo primero de todo, que la presidenta de los madrileños sí se atreve a que la entreviste Carlos Alsina en momentos delicados. No como el presidente del Gobierno. Ya se ocupó ella de subrayarlo.
Quedó claro también, bien te encargaste tú de recordárselo a Ayuso, que un presunto delito fiscalno es lo mismo que una multa. Que afirmar tal cosa sea una banalización o una distorsión no llegó a reconocerlo, pero que efectivamente no es lo mismo hasta ella misma lo dio a entender cuando dijo que “si se tratara solo de una multa de Hacienda no estábamos en esto".
Sobre el caso de su pareja, Alberto González Amador, acusado, además de fraude fiscal, de falsedad documental, corrupción en los negocios y administración desleal, aclaró también la presidenta algo que no había reconocido hasta ahora: que se equivocó. Que metió la pata cuando defendió a su novio públicamente, porque este asuntono atañe a su gestión como presidenta de la Comunidad.
Y de la entrevista también me pareció muy interesante que insistiera tanto la presidenta en que Madrid está en uno de los mejores momentos de su historia. En lo próspera que es. Y, a su vez, que en el momento más próspero de la historia de esta región sea tan complicado sacar los recursos para acoger dignamente a dos mil menores solos.
Que la comunidad más próspera en su momento más próspero, y la que presumía de construir en 100 días un hospital para atender a mil personas, y de escolarizar a más de mil niños ucranianos en tres meses, que en el momento más próspero de la historia de la región no tengamos capacidad para atender estos niños me cuesta entenderlo. ¿Será que no es cuestión de recursos sino de voluntad política?
A ver si acepta tu invitación de volver pronto y nos saca de dudas la presidenta.
¿Moraleja?
Tras la entrevista de Alsina a Díaz Ayuso, llamar multa al fraude fiscal suena obtuso