OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Y de postre, true crime en Maracena"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre los asuntos que eclipsan la recta final de la campaña electoral: el fraude electoral por la compra de votos por correo y el secuestro a una concejala en Maracena, una historia propia de un 'true crime' con tintes políticos.

Carlos Alsina

Madrid | 26.05.2023 09:01 (Publicado 26.05.2023 08:52)

Es la frase que más veces escuchará hoy en la radio y la televisión. ¿Qué frase? Ésta que dice que hoy se acaba la campaña electoral. Frase engañosa porque en la noche del domingo, según se esté conociendo el resultado de estas elecciones, estará empezando la campaña de las siguientes. Con un elemento añadido a los que hemos tenido en éstas, que será, precisamente, quién pacta en cada sitio con quién y para qué. Eso, en el caso de que las urnas del domingo no nos den una sorpresa y sean necesarios muchos menos pactos de los que ahora mismo se esperan.

Para plebiscitos, yo

Termina una campaña que Feijóo quiso plantear como el primer plebiscito nacional sobre Pedro Sánchez y que, para sorpresa de los candidatos socialistas, Sánchez aceptó como tal. Para plebiscitos, yo.

No sólo vio la apuesta, sino que la subió, haciendo girar toda la caravana socialista al son que él iba marcando con sus intervenciones y sus anuncios, ora en el mitin, ora en la Moncloa.

Empezó el presidente vistiéndose de promotor inmobiliario, persuadido de golpe de la emergencia que vive el país por la falta de vivienda y decidido a sembrar España de pisos; siguió poniéndose el alzacuellos para absolver con su mano compasiva a EH Bildu por haber llenado sus listas de asesinos jubilados en busca de un puestito de concejal; y termina tapándose los ojos para no ver el agujero que le han abierto dos operaciones judiciales en Mojácar y Albudeite (mal asunto éste de que te detengan candidatos a tres días de unas elecciones).

Sánchez termina tapándose los ojos para no ver el agujero que le han abierto dos operaciones judiciales en Mojácar y Albudeite

Dado que él aceptó que las urnas fueran el primer plesbiscito entre su gobierno –es decir, sus pactos—y el gobierno de los otros –es decir, el pacto de las derechas—no le incomodará al presidente que en la noche del domingo sea exactamente así como se midan los resultados.

Y dado que fue el PP el primero en presentar estas urnas como la meta volante, y decisiva, para el examen final sobre Sánchez en diciembre, tampoco habrá de incomodarle a Feijóo, que se estrenó con lo de derogar el sanchismo, exprimió cuanto pudo el balón que echó a rodar Covite con su denuncia sobre Bildu y ha terminado invocando el Falcon como si cada vez que lo pronuncia, Falcon, le cayeran cinco mil votos de premio: Falcon, Falcon, Falcon.

Para el PSOE será un éxito conservar lo que ya tiene

Pase lo que pase el domingo, al PSOE hay que reconocerle un éxito. Ha calado entre los analistas la idea madre de que sólo si el PP consigue el gobierno de plazas como la Comunidad Valenciana, Aragón o la ciudad de Sevilla podrá presumir de haber triunfado. Mientras que para el PSOE será un éxito conservar lo que ya tiene. No es poca cosa esta impresión general con la que vamos a llegar al domingo. Si el PP mejora notablemente sus resultados -que lo hará por absorción de Ciudadano-- pero no consigue nuevos gobiernos, habrá fracasado.

El lunes estará el personal preguntándose cuánto tardará Ayuso en moverle la silla a Feijóo. Conservar todos los gobiernos que ya tiene, incluso aumentando sus mayorías, no se considerará un triunfo, que vaya haciéndose a la idea Feijóo si es que aún no se la ha hecho.

A lo que aspira el PSOE es a aguantar, a perder sólo el número suficiente de votos para poder seguir gobernando en compañía de otros

Enfrente, sin embargo, bastará que el PSOE se quede como está ahora para que el personal subraye lo bien que ha aguantado Sánchez el plebiscito. Sin que se le requiera una mejora electoral, siquiera leve, en ningún sitio. ¡Conserva Sevilla!, dirán, o diremos, los cronistas. ¡Gana Barcelona!, como si no hubiera estando cobogernando Barcelona con Colau los últimos cuatro años.

Y será así porque es a eso a lo que aspira el PSOE, y su líder, en estas elecciones. A mantener lo que ya tiene. Mejorar sus resultados de 2019 parece, o pareciera, que ni se lo ha planteado. Cinco años gobernando España, y haciéndolo tan extraordinariamente bien como sostienen el presidente y sus ministros, y como hacen saber cada hora de cada día de cada semana, debería tener, según los manuales de la política cotidiana, el reconocimiento y premio de los gobernados. Pero, por alguna razón, a lo que aspira el PSOE es a aguantar, a que le dé la suma con su surtido de socios, a perder sólo el número suficiente de votos para poder seguir gobernando en compañía de otros.

Y hombre, que a seis meses de las generales, a dos días de las municipales, un partido como el PSOE mida su éxito en esos términos (tan pobres) igual merece una reflexión no fuera, sino dentro de este partido.

Acabe ya la campaña que esto se hunde

No puede terminar peor una campaña electoral para un partido que viéndose en las páginas no de política sino de sucesos; que en la misma semana -última semana- te detengan al número dos de una candidatura, y a la número uno de otra, por comprar votos y te señalen al número dos de tu organización en Andalucía como presunto implicado en un secuestro. Y todo eso es lo que le acaba de suceder al PSOE. Es natural que en el comité de campaña sito en la Moncloa estén pidiendo al árbitro la hora: acabe ya la campaña que esto se hunde. Por dios, que la prensa vuelva a hablar de Bildu.

Normal que en el comité de campaña de la Moncloa estén pidiendo al árbitro la hora: acabe ya la campaña que esto se hunde

Andar ofreciendo dinero a cambio de votos por correo es un asunto grave. Si además el dinero se usa para tentar a inmigrantes sin recursos, a personas sin hogar o en riesgo de exclusión, entonces a la corrupción electoral se le añade la explotación de personas vulnerables. Y es verdad que el PSOE ha denunciado comportamientos del PP en distintos municipios, pero detenciones sólo ha habido en Melilla, en Mojácar y en Albudeite. En Melilla, detenidos de Coalición por Melilla. En Mojácar y Albudeite, del PSOE. Y eso ya no hay quien lo remonte en lo que queda de campaña.

Un true crime en Maracena

Y siendo este asunto escandaloso, está, además, lo de Maracena. Que ahí el delito cometido es aún más grave: secuestro. Delito cometido por el novio de la alcaldesa y del que fue víctima una concejala de su mismo partido. Ayer se levantó el secreto del sumario y lo que asoma ahí es una historia de ésas que atrapan el interés de quien las sigue, propia de un true crime con tintes políticos o de un podcast de Manu Marlasca.

Resumen: el novio de la alcaldesa, Berta Linares, le pide a la concejala Vanesa Romero que le lleve en su coche a Maracena. La amenaza con un arma simulada, conduce el coche hasta Armilla y la mete en el maletero. Él se vuelve a Maracena en el metro. Mientras tanto, Vanesa consigue liberarse, escapar del coche y llamar a su marido. Denuncia lo ocurrido. El secuestrador se ve con su novia, la alcaldesa, en Maracena, que le cuenta que ya sabe lo del secuestro. Detienen al novio de la alcaldesa y ésta comparece ante la prensa consternada.

Son todo indicios, o sólo indicios, pero que justifican para el juez que la indagación siga adelante

El secuestrador detenido admite ante los investigadores el secuestro. Pero cuando le preguntan por los motivos relata que la concejala iba a destapar un caso urbanístico que afectaba al alcalde anterior, Noel López, primo de la actual alcaldesa. Y añade que un mes antes del suceso estuvieron comiendo la alcaldesa, el concejal de urbanismo, Noel López y él mismo. Que es ahí donde se habla del problema en que se ha convertido la concejala. Que el concejal de urbanismo dice: ‘Contratamos dos ucranianos para que le den un susto’. Y es Noel López quien sugiere que lo haga él mismo, el novio, que como tiene una enfermedad mental haga lo que haga no le pasará nada.

Queda en manos del Tribunal Superior cómo sigue

Noel López es ahora parlamentario autonómico. Y número dos del PSOE de Andalucía. Es inocente mientras no se demuestre lo contrario, sólo faltaba. Pero el auto del juez le deja en situación apurada. Porque si no apreciara verosimilitud alguna en el relato del secuestrador habría cerrado la causa con un único acusado. Pero lo que ha hecho es elevar el sumario al Tribunal Superior de Justicia, es decir, informar al Tribunal de hasta dónde ha podido llegar él y de dónde ya no puede pasar porque el potencial investigado está aforado.

Queda en manos del Tribunal Superior cómo sigue. Si es que sigue. El juez no se basa sólo en lo que declara el secuestrador. Relata rastreos telefónicos, mensajes de WhatsApp y grabación de una cámara de seguridad que reflejan que la alcaldesa se vio con el novio el mismo día del secuestro, en contra de lo que ella declaró, que hubo contacto telefónico entre el concejal de urbanismo y Noel López esa mañana, que se vieron los tres en Maracena a lo largo del día enterados de lo que había pasado y que Noel llamó a un abogado.

Son todo indicios, o sólo indicios, pero que justifican para el juez que la indagación siga adelante. Y siga hacia arriba.

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