OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "A Sánchez se le pone el pelo naranja"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el discurso lastimero de Pedro Sánchez denunciando el poder de las derechas mediáticas y la abrumadora mayoría de voces conservadoras en los medios, un argumento que también repetía Donald Trump para justificar el odio contra él.

Carlos Alsina

Madrid | 26.06.2023 08:32

Todo será que al final en Rusia haya que elegir entre un tipo como Putin y un tipo como Prigozhin. El caudillo de todas las Rusias que ha hecho del nacionalismo, la ambición territorial y la represión de la discrepancia sus señas de identidad política; y el caudillito de un grupo militarizado, que ha hecho fortuna con las contratas que el Ejército ruso le ha hecho en las operaciones bélicas que desarrolla. Que la esperanza de que Putin deje de gobernar Rusia pase porque un individuo turbio y fanfarrón como este Prigozhin pueda doblarle la mano da idea de lo envenenada que está la vida política en Rusia.

La debilidad de Putin ha quedado en evidencia

Nada se sabe ni del paradero del mercenario jefe de los Wagner ni de las razones que le llevaron a abortar la caravana militar con la que amenazó el sábado con llegar hasta Moscú y encararse con el gobierno. Se ha dicho que simplemente entendió que era una misión suicida, que por brutos que puedan llegar a ser sus Wagner Moscú estaría tomada por el ejército y todo lo que podría conseguir era una sangría. Pero cabe pensar que eso ya lo sabía cuando se revolvió contra el ministro de Defensa e inició la marcha hacia la capital. Qué negoció el gobierno con él se ignora. Más allá de garantizarle acogida en Bielorrusia e impunidad por la traición de que lo estaban acusando. Y qué planes tiene el tal Prigozhin, que no parece que vaya a resignarse a desaparecer del mapa ahora que la guerra de Ucrania le ha convertido en un personaje, también se ignora.

Que la esperanza de que Putin deje de gobernar Rusia pase porque un individuo turbio y fanfarrón como Prigozhin pueda doblarle la mano da idea de lo envenenada que está la vida política en Rusia

Los gobiernos europeos reúnen hoy a sus ministros de Exteriores para examinar lo ocurrido. El gobierno de los Estados Unidos sostiene que este episodio aún no ha terminado. Que la debilidad de Putin ha quedado en evidencia y que su gobierno está fracturado por la invasión de Ucrania. Blinken, que es el Albares de Biden, lo expuso ayer en estos términos.

De cómo estaba Putin Cuando lanzó la invasión de Ucrania a cómo está hoy, frustrado su plan de desmembrar el país en cuarenta y ocho horas, con su ejército empantanado, la sociedad rusa defraudada, la OTAN ampliada a Suecia y Finlandia y la Unión Europea comprometida con Ucrania a pesar del chantaje energético al que Putin la ha sometido.

Feijóo sueña con ser griego

A Alberto le gustaría hoy llamarse Kyriakos. Feijóo sueña con ser griego. Quién fuera Mitsotakis. Elecciones generales en Grecia de este domingo. De un Parlamento de trescientos diputados, el Partido Popular -perdón, Nueva Democracia- ha sacado 157. Su rival de izquierdas, Syriza, se ha pegado otro tortazo y de los setenta y uno que tenía se queda por debajo de cincuenta. No es sólo la mayoría absoluta, es el estado de inanición en que ha quedado Alexis Tsipras, el líder de izquierdas que gobernó cuatro años y desde entonces hace penitencia en la oposición. No es tan anómalo, ¿ve?, que un presidente de gobierno que cae permanezca al frente de su partido para liderar la oposición. No es tan anómalo.

A Feijóo le gustaría ser griego, claro. Bien claro lo dejó el viernes en Madrid cuando explicó cuál es su modelo de gobierno.

Su modelo es de sacar mayoría absoluta y mandar a paseo a Vox y a cualquier otro socio. Sí, claro. Qué candidato no sueña con tener mayoría absoluta y gobernar libre de alianzas y libre de andar pagando precios incómodos. Más que modelo es anhelo. Y lo que dicen, hoy, las encuestas tiene poco que ver con eso.

Los sondeos empezaron a detectar que el cohete se gripaba

Lo que dicen, hoy, los sondeos es un poco menos entusiasmante para el PP que lo que decían en los días siguientes al 28 de mayo. La victoria en las municipales disparó la euforia en el PP. La euforia y la intención de voto. Feijóo iba hacia arriba, tendencia sostenida -como un cohete, decían en Génova-, y el PSOE iba hacia abajo.

Llegó el pacto express en la Comunidad Valenciana -¿cuántas consejerías quieres, Abascal?; venga, la vicepresidencia del gobierno, tres consejerías y de propina, la presidencia del Parlamento- y los sondeos no reflejaron, en conjunto, que el voto a Feijóo se resintiera. Pero pasaron más cosas: un Vox envalentonado elevando el precio de su apoyo en todas las regiones, la disparidad de criterios dentro del PP, el pacto con Vox en Baleares y Aragón, el no pacto en Extremadura, la confusión alimentada por la dirección nacional con sus argumentarios a la carta. Y los sondeos empezaron a detectar que el cohete se gripaba.

Feijóo sueña con ser Mitsotakis y Sánchez se multiplica en los medios para evitar que se le ponga cara de Tsipras

Hay quien le ha aconsejado a Feijóo dar un paso adelante no para huir de la tormenta sino para encararla. ¿Qué paso? Asumir el compromiso de no hacer vicepresidente de su gobierno a Abascal. Prometer a los españoles que no hará un gobierno de coalición con Vox pase lo que pase. ‘A lo Guardiola’, dicen los partidarios de la idea. Los españoles que quieran tumbar a Sánchez que sepan que sólo sirve votarle a él. No parece que Feijóo vaya a ir tan lejos. Después de todo, Guardiola no va a gobernar Extremadura, al menos por ahora. Y Mazón, por el contrario, ya tiene amarrado lo suyo en la Comunidad Valenciana.

Feijóo sueña con ser Mitsotakis y Sánchez se multiplica en los medios para evitar que se le ponga cara de Tsipras.

Sánchez sigue con el raca raca de las derechas mediáticas

Anoche estuvo donde Évole, entrevista grabada, y volvió con el raca raca un poco lastimero de las derechas mediáticas y la abrumadora mayoría de voces conservadoras que él detecta en los programas matinales de la radio -vaya por dios-, en los programas matinales de la televisión -cuánta derecha- y hasta en los programas nocturnos de entretenimiento, que lo sepa Wyoming.

Tengo que estar en todos los programas ahora, porque ha despreciado, ignorado y vetado a la mayoría de los programas durante cuatro años

Tengo que estar en todos los programas ahora, porque ha despreciado, ignorado y vetado a la mayoría de los programas durante cuatro años. El lunes pasado le pregunté aquí a Pedro Sánchez qué medios y programas son esos que, según él, inoculan odio. Tuvo la oportunidad de poner nombres y no lo hizo. Anoche tampoco.

Para este presidente criticarle es atacarle

Es conocido que para este presidente criticarle a él equivale a ser de derechas. No sólo eso. Es conocido que para este presidente criticarle es atacarle. El gobierno no recibe críticas, recibe ataques. Qué injusticia. Porque él encarna, en cada momento, y con sus permanentes cambios de criterio -que Zapatero bendice- la quintaesencia de la izquierda moderna, europea y progresista.

A ver si va a ser su gestión no es tan admirable como usted cree a juicio de millones y millones de ciudadanos

Lo que se niega a entender es hay voces perfectamente progresistas que critican su forma de ejercer el gobierno, y de conducirse en la vida política, porque la consideran nociva. Tan simple como eso. Y por cierto, la supuesta desproporción que él percibe entre las voces de unos y de otros ahora es exactamente la misma que había en 2019 cuando ganó las elecciones. A ver si no va a ser eso, presidente. A ver si va a ser su gestión no es tan admirable como usted cree a juicio de millones y millones de ciudadanos.

Vídeo | Monólogo de Alsina: "A Sánchez se le pone el pelo naranja"