OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Los socios huelen a muerto"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre los primeros movimientos entre los partidos socios del Gobierno que, tras el batacazo del PSOE en el 28M, procuran distanciarse de Pedro Sánchez de cara a las elecciones generales de julio.

Carlos Alsina

Madrid | 31.05.2023 08:56

La tierra política española tembló el domingo y el movimiento de tierras que ha desencadenado ya está cambiando el paisaje. Huele a difunto. No en los números, que aún no son definitivos. Pero sí en los socios, que hablan como si olieran a muerto.

Movimiento de tierras. Ya están pasando cosas.

Ya está cambiando el paisaje. Huele a difunto

Ciudadanos se borra, para allanar el camino de Feijóo. Yolanda Díaz se inscribe, formaliza, por fin, su nueva marca para casarse cuanto antes con Podemos y obstaculizar, cuando puedan, ese mismo camino, el del Feijóo. El que Feijóo confía en que sea el camino que lo lleve a él a la Moncloa. Y a Pedro Sánchez a la jubilación anticipada. A los cincuenta y un años, que no se entere el ministro Escrivá.

Primeros movimientos: el PNV acusa el golpe y se distancia no del Partido Socialista de Euskadi, pero sí de Sánchez. Y Pere Aragonés amaga con exhumar el Junts pel Sí, el frente común independentista, fracasado el intento de desbancar a los puigdemones en las municipales (o sea, naufragada Esquerra) y dando por hecho que Feijóo será presidente. Empieza el baile. O la estampida, ya iremos viendo.

El PSOE presentándose como dique de contención

Hay dos formas de encajar una derrota electoral. La primera es la que ha escogido el PSOE: no felicitar a quien ha ganado, no hacer examen interno de lo ocurrido y tachar a los siete millones de españoles que han votado al PP, y a sus veintitrés mil concejales electos, de reaccionarios, ultras y discípulos de Trump y Bolsonaro. La única respuesta conocida del PSOE a una debacle inesperada, aparte del adelanto electoral, ha resultado ser una consigna: llamar a la base social del PP ola reaccionaria. Ola ultra.

Tachar a los siete millones de españoles que han votado al PP de reaccionarios, ultras y discípulos de Trump y Bolsonaro

El PSOE presentándose como dique de contención. Vox tenía cero diputados cuando Sánchez ganó la moción de censura. Hoy tiene cincuenta y dos. Ha sido gobernando el PSOE cuando la ultraderecha ha alcanzado en España la condición de tercera fuerza parlamentaria. Mucho dique no parece que haya sido.

Es encomiable el esfuerzo que sigue haciendo el comité central de la Moncloa para exhumar consignas que hace años que no le funcionan. Se ha quedado a vivir en la plaza de Colón, pero es que de Colón han pasado cuatro años. Y de gobierno socialista, cinco.

Vox tenía cero diputados cuando Sánchez ganó la moción de censura. Hoy tiene cincuenta y dos

Ya declaró el PSOE la alerta antifascista en Andalucía el año pasado y el fruto que obtuvo fue una mayoría absoluta del PP. Volvió a declararla este 28 de mayo y el fruto que ha obtenido es la victoria de la derecha en la Comunidad Valenciana, Baleares, Aragón, Castilla y León, Madrid, La Rioja, Cantabria, Galicia, Andalucía y la Región de Murcia.

Ahora, además de elevar la apuesta, exhuman el Prestige, el 11M y no sé cuántas cosas más. No es una estrategia, es un calentón. Enrabietados los hombres del presidente, todos hombres, porque la sociedad no les reconoce sus méritos. Abonados a la falsa creencia de que decir a todas horas 'ola ultra' es una garantía para que las urnas se llenen en julio de papeletas con el nombre del presidente.

Miguel Ángel Revilla, la otra forma de encajar un fracaso electoral

Hay dos formas de encajar un fracaso electoral. Ésta del PSOE es una. La de Miguel Ángel Revilla es otra. Admitir que tu adversario, el PP, ha tenido un resultado espectacular y en lugar de culpar a sus votantes por ser de derechas, despojar a Vox de cualquier capacidad de influir en el nuevo gobierno.

A diferencia del PSOE, en el partido de Revilla sí han hecho examen de las razones de su descalabro. Y le sale una que es la que más escuece a su socio de gobierno socialista: haber pactado con Podemos el gobierno de España. No para de repetir ahora el derrotado Revilla que su diputado en el Congreso no apoyó el nacimiento de aquella criatura.

En el partido de Revilla sí han hecho examen de las razones de su descalabro: haber pactado con Podemos el gobierno de España

Cuando el viento cambia, los costaleros se apartan y endurecen su verbo. Ahí tiene usted a Andoni Ortuzar, presidente del partido que presume de ser el más leal de los socios posibles. Y que dejó tirado a Rajoy en 2018 cuando percibió que el viento había cambiado y soplaba en favor de Sánchez. Éste es el retrato que hizo ayer del presidente al que ha sostenido cinco años.

Encubriendo con el ataque al socio el fracaso propio

El viento. Hacia dónde sopla el viento que conduce al mes de julio. Dirá usted: bueno, aquí cada cual está mirando por lo suyo. Y encubriendo con el ataque al socio el fracaso propio. Amén. Así es.

Al PNV lo ha sobrepasado un Bildu crecido, y ya contamos el lunes que no tanto por lo que Bildu ha subido como por lo que el PNV ha bajado. Si ese descenso hay que achacarlo a su mansa relación con un presidente que lo trató como un kleenex es tarea en la que está la dirección del partido que ha encogido.

El independentismo pacificado te da por muerto, Pedro. El viento, que ha empezado a soplar con fuerza

Pero aún más burdo es lo de Esquerra Republicana, naufragado Junqueras y naufragado Aragonés en su pretensión de desbancar a Junts en los ayuntamientos. Junts le ha sacado doscientos mil votos, pero no ha habido amago de echarse a un lado ni de Junqueras ni de Aragonés. El president ha escogido envolverse en la bandera de Cataluña y ponerse a hablar como si ya hubiera pasado el 23 de julio y Feijóo estuviera en la Moncloa con Abascal de segundo, la política ficción como coartada para un gobernante tocado.

El nuevo Gobierno. Frena, Pere, que te aceleras. Contra Rajoy vivíamos mejor. El independentismo pacificado te da por muerto, Pedro. El viento, que ha empezado a soplar con fuerza.

Feijóo, hablando en presidente sin todavía serlo

Que los demás te vean ganador contribuye a que los votantes acaben acudiendo a votarte para sentirse, ellos también, parte del triunfo. Feijóo se trabajó ayer la puesta en escena: la plana mayor de su partido celebrando en familia (y con transmisión en directo) el vuelco político del poder territorial. Los nuevos nombres que, de pronto, han ganado peso: Mazón, Marga Prohens, Azcón, María Guardiola. Y un discurso que, siendo el primer mitin de la nueva campaña, quiso sonar a discurso de investidura.

Hablando en presidente sin todavía serlo, con los clásicos de un discurso de comienzo de etapa: gobernar para todos, invocar el consenso, decir muchas veces pacto, ignorar a Vox. Pero decir sobre todo -porque la investidura aún está lejos- que para suceder a Sánchez primero hay que aumentar la cosecha de votos. El no confiarse de Feijóo es un mensaje dirigido a sí mismo, automensaje. No confiarse que el toro sigue en pie por más castigo que ya tenga encajado.

La gestión de Montero también se somete a examen el 23 de julio

A la izquierda del PSOE, y arrastrando su condición de segunda marca, Yolanda Díaz ya ha registrado su partido político. Paso necesario para ponerse a cocinar ahora las candidaturas conjuntas con un rosario de partidos locales que en otros tiempos se hacían llamar confluencias.

Y con Podemos, claro, el partido que naufragó soberanamente el domingo, al cabo de una de las campañas más desnortadas de la historia, y cuyos dirigentes, lejos de ofrecer sus cabezas, se ofrecen de nuevo para salvar España de las horcas ultraconservadoras (y de Juan Roig, y de Florentino Pérez y de Pablo Motos). El juez Yllanes, una de las mejoras cabezas que pasó por Podemos, estuvo nítido en la entrevista que ayer le hizo en Onda Cero Mallorca Elka Dimitrova.

Los dirigentes de Podemos se ofrecen de nuevo para salvar España de las horcas ultraconservadoras (y de Juan Roig, y de Florentino Pérez y de Pablo Motos)

Ni han renunciado Belarra y Montero ni tienen la menor intención de hacerlo. Yllanes, por cierto, juez de carrera, fue uno de los primeros en advertir del disparate en que estaba incurriendo la ministra de Igualdad en su reacción antes las rebajas de penas por el sólo sí es sí. La gestión de Montero también se somete a examen el 23 de julio. Y el examen previo ya vemos cómo ha salido.

El PSOE no sale a ganar, sale a contener su deterioro

¿Y en el PSOE, qué? Pues en el PSOE, foto congelada. Todo parado hasta que pasen las urnas de julio. Moral de victoria no tienen ni en el núcleo duro del presidente, todo hombres, acostumbrado a creerse sus propios cuentos. A los barones caídos les toca permanecer y fingir que la maquinaria está mejor que nunca para encarar las generales del verano. Cómo tomarse en serio ahora a los derrotados cuando pregonen en los mítines que están seguros de la victoria.

El PSOE no sale a ganar. Sale a contener su deterioro y en la confianza, única confianza, de que la suma de todo lo que no sea PP y Vox (a ver qué hacemos con el PNV, o con Coalición Canaria) le sirva para seguir gobernando aun habiendo perdido. Qué tres segundos de balbuceo ayer de Garcia-Page.

Nunca sabría decir significa que no. Que ganador no le ve nadie en el PSOE.

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