OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Los trumputinitos"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el acercamiento de Vox a Donald Trump y las maniobras del Partido Popular para alejarse de Abascal, quien consideran que ha sumado su partido a la quinta columna putiniana.

Carlos Alsina

Madrid |

Ya es mala suerte. Para Albares. Que la misma mañana en que estaba ocupado el ministro -disciplinado en las consignas- en identificar a Feijóo con Abascal para poderle cargar el muerto de Donald Trump; la misma mañana que desechó la reunión de ex ministros del PP para hablar de Ucrania achacándoles la condición de ideólogos de la guerra de Iraq (ay, ideólogos, si ellos eran unos mandaos); ya es mala suerte que la misma mañana fuera José María Aznar quien se destapara como el más duro, ácido, y demoledor ariete contra el Partido Trumpista Putinista Español, antes Vox.

Aznar le pega un repaso a nuestro trumpista patrio, San Diego Obescal

La FAES, o sea, Aznar, le pegó un repaso a nuestro trumputinito patrio, San Diego Obescal (antes Santiago Abascal), le pegó un repaso de los que hacen época.

Dice la FAES: ‘La convención de Washington ha tenido de conservadora lo que el Palmar de Troya de católico; ha sido un conciliábulo donde se levantan muchos brazos para rendirse a la Santa Rusia; confundir la cleptocracia mafiosa que lidera Putin con el cumplimiento de las promesas de Fátima es tan pintoresco como fiar la restauración de la moral tradicional al cliente de Stormy Daniels, o sea, Trump. Muy patriótico no parece aplaudir aranceles a productos españoles o secundar la victoria de un ex coronel del KGB’.

Abascal ha sumado su partido a la quinta columna putiniana, o putinista, en el Parlamento Europeo

Para FAES es un hecho que Abascal ha sumado su partido a la quinta columna putiniana, o putinista, en el Parlamento Europeo. Su misión es dinamitar el proyecto europeo para hacerle el juego, y quitarle un problema, al caudillo ruso en su afán de dictar, a pachas con Trump, el futuro de Europa.

Cualquier cosa que diga Feijóo sobre Vox parecerá tibia

Al lado de esta vitriólica nota, cualquier cosa que pueda decir Feijóo sobre el Partido Trumpista Putinista Español, antes Vox, parecerá tibia. Ayer dijo Feijóo que él no necesita decirle a todo que sí a los Estados Unidos, en lo que ha sido interpretado como un severo reproche a San Diego Obescal. Bueno, severo al lado de lo llamarle quintacolumnista ruso o recordar a Stormy Daniels igual es excesivo, pero es que FAES le ha puesto el listón muy alto.

Juanma Moreno, ese extremista exterminador de los derechos sociales -a decir del PSOE andaluz- que preside la Junta ha recetado distanciarse de Vox y ocupar la centralidad. La verdad es que él ha hecho ambas cosas pero después de arrimarse mucho a Vox. Cómo ha cambiado la película.

El primer pacto del PP con Vox lo firmó Moreno. Para hacer lo que luego el PP le ha reprochado tanto a Sánchez: habiendo perdido las elecciones, pactar con el diablo para gobernar él

El sufrido Mañueco ha quedado para la Historia como el primero que metió a Vox en su gobierno, y el abrasado Mazón con el dinamitero de las opciones electorales de Feijóo al casarse con Vox en plena campaña electoral de las generales, pero el primer pacto del PP con Vox, 2018, lo firmó Moreno. Para hacer lo que luego el PP le ha reprochado tanto a Sánchez: habiendo perdido las elecciones, pactar con el diablo para gobernar él.

A Moreno la jugada le salió bien porque acabó merendándose a Ciudadanos, ocupando el centro y pudiendo prescindir de Vox (hoy las encuestas le siguen dando mayoría absoluta). A Alberto Núñez Feijóo la jugada aún no le ha terminado de salir. Y tal como se ha puesto el mundo, ya nadie se atreve a hacer pronósticos.

Pisará Marte la vicepresidenta María Jesús Montero

María Jesús Montero, cincuenta y nueve años, sevillana, será la primera española en pisar Marte. Felicitamos, desde aquí, a la vicepresidenta primera. Que ayer, al anunciar que eximirá de pagar su deuda a los gobiernos autonómicos que así lo soliciten -como si la idea fuera suya, aunque antes ya la había anunciado más ancho que alto Oriol Junqueras, su padre verdadero- al anunciar el perdón de sus pecados a los gobiernos autonómicos y ser preguntada qué pasa si alguno de esos gobiernos renuncia a ser perdonado, pronunció tres palabras. Estas tres palabras: "me parece marciano".

Pues pisará Marte entonces porque once de los diecisiete gobiernos autonómicos que hay en España -mayoría absoluta- se proponen hacerle una simpática peineta a la vicepresidenta terrícola y pedirle que no los utilice como coartada para pagarle a Esquerra Republicana el peaje prometido. Ríe Montero.

Esta sí que es una ley curiosa: se predica lo magnífico que es liberar a las autonomías de su deuda pero sólo para quienes lo pidan

Esta sí que es una ley curiosa: se predica lo magnífico que es liberar a las autonomías de su deuda pero sólo para quienes lo pidan. Parafraseando al presidente, ‘si quieren más ayuda, que la pidan’.

Condición necesaria que puso Esquerra para investir a Sánchez y a Illa

A la vicepresidenta uno, que recibió la encomienda de resolver esto de la deuda autonómica porque Esquerra lo puso como condición necesaria para investir a Sánchez y a Illa, le incomoda que se le pregunte siempre por Cataluña, qué paciencia, vicepresidenta, qué paciencia.

Urge que alguien informe a la vicepresidenta del gobierno de España que la Comunidad Valenciana se llama Comunidad Valenciana, no Valencia. Pero el mensaje se entiende: todas las regiones salen beneficiadas, aquí no sale perjudicado nadie. Bien es verdad que unas regiones han hecho más esfuerzos que otras para ajustar sus gastos y ahora se premia más a quienes menos se esforzaron.

Enviamos un mensaje de aliento, una mañana más, a Salvador Illa, que aunque no lo parezca es el presidente de la Comunidad Autónoma Catalana; ni Junqueras ni Puigdemont, el president parece que sigue siendo él aunque la deuda y las competencias de su comunidad se negocien con la oposición y con un verificador salvadoreño).

Puigdemont, en la hora de la verdad, se riló, se desinfló

En el día de ayer, tocado y despeinado el ejército puigdemónico, alcanzó la Moncloa el escenario más querido: el durísimo Puigdemont que iba a llevar hasta el final su maniobra contra Sánchez obligando al Congreso a votar que fuera a rastras a someterse a una cuestión de confianza, Puigdemont, en la hora de la verdad, se riló. Se arrugó. Se desinfló.

La lata que dio con la cosa ésta de la cuestión de confianza y ahora viene con que hay que dar tiempo a Sánchez para que cumpla sus compromisos, claro que sí. La coartada, bien flojita, es que se lo ha pedido Galindo, el verificador. Aquellos que llevan semanas soñando con ver caer a Sánchez a manos de Puigdemont vuelven a quedarse con las ganas.

Aquellos que llevan semanas soñando con ver caer a Sánchez a manos de Puigdemont vuelven a quedarse con las ganas

El prófugo ha resultado ser un cordero con piel de lobo. Se finge fiero, gruñe y amenaza. Pero en la hora hache, se rila. No es mal día para volver a preguntarse, a vueltas con Sánchez y Puigdemont quién tiene tomada la medida a quién.

El gobierno anuncia la buenanueva del condón general

Y no es mal día para reclamar eso que tanto se lleva ahora, pedagogía, al gobierno que anuncia la buenanueva del condón general -perdón, de la condonación general de la deuda autonómica-. Y lo primero que hay que aclarar es que condona la deuda quien ha prestado el dinero.

Pero en este caso hay un dinero prestado por el Estado, el FLA (cuyo pago el gobierno puedo perdonar) pero hay otro dinero prestado por inversores que compraron los bonos emitidos por las comunidades autónomas. Y estos no perdonan. Esto segundo no es condonar, es que el Estado asume la deuda de las regiones, o la reparte, entre todos los ciudadanos.

Balanza fiscal individual

Si a usted le debe un amigo dos mil euros y se los perdona, son dos mil euros con los que ya no cuenta usted para sus gastos. Pero si es el gobierno central el que perdona ochenta mil millones de euros a los gobiernos autonómicos, nos hacen creer que es inocuo, que todo el mundo gana, no hay efectos secundarios. Qué estupendo.

Pedagogía gubernamental necesaria: a cuánto tocábamos por cabeza hasta ahora de la deuda de nuestras administraciones y a cuánto tocaremos ahora

Si es usted quien le debe dinero al Estado, pruebe a pedirle a la vicepresidenta uno (a través de su jefe de gabinete, que es muy accesible), que se lo perdone y reparta su deuda entre los demás ciudadanos. Pero las administraciones, ya se sabe, son otra cosa. Ahí las cuentas de ingresos y gastos son elásticas, en función de los intereses políticos de cada momento (y de cada gobierno).

Pedagogía gubernamental necesaria: a cuánto tocábamos por cabeza hasta ahora de la deuda de nuestras administraciones y a cuánto tocaremos ahora. A cuánto tocaba por cabeza un manchego, un catalán, un extremeño sumando la deuda estatal y la deuda de cada una de sus regiones y a cuánto toca ahora que toda la deuda pasa a ser estatal y se repartirá equitativamente entre todos. Si quieren, lo llamamos balanza fiscal… individual.

Monólogo de Alsina 25/02/2025