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Fernando Ónega: "Disminuyen las razones objetivas para cortar la cabeza de Albares"

Fernando Ónega reflexiona en 'Más de uno' sobre si peligra la cabeza del ministro Albares tras la crisis con Argelia, que no mejora.

Fernando Ónega

Madrid | 15.06.2022 07:36

Un ministro nunca debe olvidar el aviso de Pío Cabanillas Gallas: empiezas a cesar en el momento de ser nombrado. La actitud correcta de un ministro, pues, es la de esperar su cese cada mañana, sobre todo si su cabeza es precisa para salvar la del presidente, que pudiera ser el caso de Albares.

El titular de Exteriores está hoy menos en peligro que la semana pasada, cuando estalló el carajal con Argelia. Tú mismo, Alsina, detectaste un movimiento que decía: “los ministros hacen piña con Albares”. Deducción: si los ojos de la crisis se fijaban en Albares, se le hacía responsable de los problemas con Argelia, se le sacrificaba en el altar donde se inmola a los chivos expiatorios y Sánchez quedaba a salvo.

Yo creo que ahora, con el cese del ministro de Finanzas argelino, responsable del cierre comercial, disminuye la gravedad del conflicto y Albares queda un poco mejor. Ahora bien: si Argelia necesita la cabeza de un ministro como Marruecos necesitó la de González Laya, esos precios se pagan en política exterior con pasmosa naturalidad.

Conclusión primera de este lío de mensajes: desaparecen o disminuyen las razones objetivas españolas para cortar la cabeza de Albares.

Conclusión segunda: si Argelia la reclama, Sánchez se la dará, con gran dolor de corazón.

Y conclusión tercera, y Albares la conoce mejor que nadie: no hay ministro ni fama de ministro que valga ni la millonésima parte que un contrato de gas. O sea, que ya veremos, que diría Miguel Durán.