Otro titular: Francia multa a Facebook por recabar información sensible de sus usuarios sin pedir autorización.
Y otro: Facebook reconoce que ha vuelto a medir mal los resultados de sus anunciantes y tendrá que reembolsarles parte del dinero que pagaron por sus anuncios.
Uno más: Facebook contrata a tres mil nuevos empleados para combatir la publicación de contenidos violentos tras la ola de vídeos a través de Facebook Live en los que se ha podido ver asesinatos y suicidios reales.
Un último ejemplo: Facebook vende publicidad a los adolescentes cuando detecta que están deprimidos. Vigila sus mensajes, comentarios y reacciones y luego envía los datos a los anunciantes.
Titulares como estos hundirían a muchas empresas. Y sin embargo no parece que ocurra nada con la empresa de Zuckerberg que tiene casi dos mil millones de usuarios por todo el mundo. A los que hay que unir los 1.200 millones de Whatsapp, o los 700 millones de Instagram. Esto supone que podría generar billones de datos. Y saber con sus algoritmos todo sobre usted. Desde su orientación política a la religiosa o sexual.
Este imperio de momento no se deja regular. Y al igual que otros gigantes como Google, Amazon o Apple se aprovechan de su globalidad, para sortear las legislaciones nacionales de datos e incluso fiscales.
Por eso hoy quiero que apunten el nombre de una mujer. Se llama Margrethe Vestager. Es danesa y es la actual comisaria europea de la competencia. Gracias a su impulso y tenacidad la Unión Europea lucha por proteger los derechos e intimidad de los usuarios. Necesita el apoyo de todos porque su lucha es nuestra esperanza.