El primer cisma de la Iglesia Católica en el siglo XXI tuvo lugar en Arriondas, en Asturias. Todo comenzó el pasado 13 de mayo cuando las monjas clarisas de Belorado anunciaron su salida de la iglesia católica. No reconocían la autoridad de ningún Papa posterior a Pío XII. Tras esta sorprendente argumentación, comenzaron a aflorar los motivos económicos y de poder, mientras desfilaban por la historia personajes tan histriónicos como un cura coctelero o un falso obispo excomulgado.
La Santa Sede nombró al arzobispo de Burgos ”comisario pontificio”, quien las excomulgó e interpuso una demanda de desahucio. La historia continuó aderezándose con episodios tan rocambolescos como criaderos ilegales de perros, apadrinamientos de gallinas, venta de casullas por internet, inversiones en lingotes de oro, el cobro de la pensión de una religiosa fallecida, una monja tránsfuga, dos religiosas huidas y denuncias cruzadas.
Las exmonjas acaban de abrir un restaurante de clausura en Arriondas. El menú cuesta 15 euros y el fin de semana, 18. "Ellas han abierto este restaurante porque necesitan notoriedad e ingresos económicos", ha explicado José Beltrán, director de la revista Vida Nueva y responsable del área de religión del periódico La Razón.Las monjas están divididas, diez de ellas en Belorado y las tres más jóvenes están en Arriondas. "Han habilitado la primera planta como pseudoconvento con capilla incluida", ha indicado Beltrán. Las exmonjas están enfrentándose a destinos procedimientos judiciales. entre ellos la demanda interpuesta por el arzobispo de Burgos para que abandonen el monasterio de Belorado. "La situación que viven estás exmonjas sean declaradas vulnerables por pocos ingresos, pero esto no quiere decir que han ganado la batalla", ha manifestado el periodista.