Este domingo se celebra una de las fiestas preferidas de los madrileños: San Isidro Labrador, patrón de Madrid. Este año, además, se han recuperado todos los festejos y actividades típicas de esta fecha tras la pandemia del coronavirus.
Es tradición este día acudir a la Pradera de San Isidro, corazón de la verbena, y beber limonada acompañados de la familia y los amigos. También, disfrutar de los platos típicos madrileños que ofrecen los puestos de comida callejera que encontrarás en la verbena.
Si decides venir a la capital a celebrar San Isidro como un madrileño más, estos son algunos de los manjares tradicionales que no puedes dejar de probar:
Rosquillas de San Isidro
Son un imprescindible en esta fiesta. Las rosquillas de San Isidro, también llamadas 'las del Santo', son una de las tradiciones más enraizadas de la capital. Hay cuatro variedades: las tontas, las listas, las francesas y las de San Clara. ¿La diferencia? Las tontas no tienen azúcar ni agujero y las listas están recubiertas de azúcar y tienen un agujero en el centro.
Bocadillo de calamares
No se puede hablar de comida típica de Madrid sin mencionar los bocatas de calamares de la Plaza Mayor. Su preparación es sencilla, pero no por eso menos apetecible: consiste en rebozar en harina aros de calamar y colocarlos entre dos trozos de pan. También se le puede añadir mayonesa.
Gallinejas y entresijos
Todo un clásico de la ‘casquería’ madrileña. Se trata de vísceras de cordero y la gallina fritas en su propia grasa y servidas calientes. Se pueden comer en cucuruchos de papel o degustarlos en bocadillo.
Cocido madrileño
El cocido madrileño es uno de los guisos más populares. La receta tradicional consta de los siguientes ingredientes: gallina, tocino, huevo, carne, miga de pan y verduras como el repollo, las acelgas, el col y los cardos. Algunos de los restaurantes más famosos de la capital que preparan este plato estrella son Malacatín, La Bola, Lhardy o Cruz Blanca de Vallecas.
Barquillos
Terminando con algo dulce, los barquillos son otro imprescindible de San Isidro. Se asemejan a unas galletas crujientes y lo ideal es tomarlas con un buen chato de vino dulce.